-
Red social
-
Vista foro
-
Imágenes
-
Privados
-
Vista grupos
El laurel, autóctono del litoral mediterráneo, es un arbusto aromático de hoja perenne. El laurel ha sido siempre apreciado por sus propiedades tanto culinarias como medicinales. Sus frutos y especialmente sus hojas contienen diferentes aceites esenciales que le confieren su olor característico.
Sus hojas se han incorporado tradicionalmente a los guisos, para aromatizarlos, pero a la vez se ha utilizado con efectos medicinales, debido a sus propiedades terapéuticas. Puede administrarse en uso tópico, mediante pomadas, linimentos, ungüentos y cataplasmas. Su aceite se utiliza en baños y masajes o fricciones. También se usa en infusiones y vaporizadores, además de elaborarse esencias, utilizadas en aromaterapia.
El aceite, antirreumático y antiinflamatorio, es muy efectivo aplicado en fricciones para aliviar dolores reumáticos, lumbalgias, contusiones y torceduras, ciáticas y otros dolores en las articulaciones y músculos.
Las fricciones de aceite también eliminan los parásitos en la piel y cuero cabelludo, ya que es antiséptico, y ayuda a aliviar los síntomas de acné. Dicen que también es efectivo para la alopecia.
Si se añade el aceite al baño o bien se prepara un baño con las hojas disminuye el insomnio, a la vez que reduce la sudoración excesiva.
En infusión, se usa como tónico para estimular el apetito (induce a la secreción de los jugos gástricos, lo que estimula el apetito) y para problemas digestivos, ya que facilita la digestión y elimina los gases del conducto digestivo, lo que lo hace imprescindible para los que padecen de digestiones pesadas.
Como infusión tiene también propiedades expectorantes, diuréticas, y regula la menstruación a las mujeres que padecen desarreglos del ciclo menstrual.
La infusión también sirve para el agotamiento, ya que es tonificante y fortifica los nervios.
La aspiración de vahos con sus hojas alivia los dolores de cabeza, a la vez que despeja las vías respiratorias. Y por supuesto, impregna de aroma la habitación.