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Salud

Cómo mantenerse en forma

Por: Eos | Publicado: 03/05/2009 19:24 | | #Cont:5
Contenido
Eos
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Conviene saber que hay alimentos para reducir la ansiedad y mantener el estrés a raya. La vitamina B influye en la prevención de trastornos mentales, así como el magnesio y el hierro. La ansiedad provoca un déficit de magnesio que se puede suplir con frutos secos (nueces, cacahuetes, almendras, etc.)
La glucosa evita los estados nerviosos y la tensión. La aportan las frutas, por ejemplo las uvas, y la pasta (macarrones, spaghetti, etc.) así como las féculas (patatas).
Los ácidos grasos en Omega 3 (presentes en los pescados azules y algunas frutas como el aguacate) facilitan la concentración.
El té verde ayuda a combatir el estrés y alivia estados de depresión.
 
Eos
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La deficiencia de hierro y vitamina B (presente en cereales integrales) produce cansancio. Esto a su vez se refleja en nuestro estado de ánimo. Las legumbres y la soja contienen el hierro necesario para estar en forma. La vitamina C, a su vez, ayuda a mejorar la absorción del hierro. La vitamina C está presente en los cítricos (naranja, limón, pomelo).
Las verduras de hoja verde contienen ácido fólico, que ayuda a proporcionarnos esa energía que nos falta.
El chocolate, con moderación, ayuda a combatir la depresión, creando una sensación de bienestar. Contiene hierro y magnesio, además de ser un estupendo antioxidante.
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Una deficiente dieta alimenticia combinada con el estrés puede producir un exceso de radicales libres en el organismo. Los radicales libres son el producto de la oxidación celular, que genera el propio metabolismo y también la acción de agentes tóxicos. El alcohol, el tabaco, algunos medicamentos, dietas altas en azúcar y la exposición prolongada al sol son algunas fuentes de estos radicales libres que atacan a nuestro organismo.

¿En qué influye este exceso de radicales?

En un envejecimiento celular prematuro, ya que se dificulta la nutrición de la piel, y las células de colágeno y elastina se alteran, haciendo que la piel pierda elasticidad. Lo mismo pasa en las paredes arteriales, que se endurecen, favoreciendo la aparición de arterioesclerosis. También afecta al sistema nervioso, haciendo que se pierdan reflejos y memoria. Y finalmente, los radicales suelen estar en el origen de las enfermedades degenerativas.

¿Qué podemos hacer?

La acción de los radicales libres se combate con antioxidantes. La cantidad de antioxidantes que es capaz de producir nuestro organismo depende de la edad, de los alimentos que consumimos y de otros factores, entre ellos el estrés. Hay que ayudar al organismo consumiendo los antioxidantes que necesita, ya que las personas que consumen y producen mayor cantidad de antioxidantes tienen mejor salud y una vida más larga.

¿Qué sustancias producen antioxidantes?

La vitamina E, los beta carotenos, la vitamina C y el zinc.

La vitamina E protege al organismo contra los efectos del envejecimiento, eliminando los radicales libres que causan la degeneración de los tejidos. También protege contra otros efectos del envejecimiento como la pérdida de memoria. Las principales fuentes de vitamina E son los aceites vegetales y los cereales (el pan integral).

Los beta carotenos son pigmentos naturales que se encuentran en frutas y hortalizas de color rojo, naranja y amarillo (la zanahoria, el tomate, el melocotón, el melón, la papaya, el mango, etc.), o también en vegetales verdes oscuros (calabaza, espinacas, lechuga, brócoli, coles de Bruselas, etc.). El beta caroteno lo necesita el cuerpo para formar la vitamina A, un antioxidante natural que elimina los radicales libres, y que también se encuentra en los productos lácteos y los huevos.

La vitamina C es necesaria para la formación de colágeno y para la cicatrización de heridas. También es un potente antioxidante y, ya que nuestro organismo no produce esta vitamina, debemos ocuparnos de tomarla. La gran mayoría de frutas (los cítricos, el plátano, el mango, la manzana, la piña y el melón) y verduras (las espinacas, las patatas, los pimientos, las coles, la coliflor, etc.) contienen vitamina C.

El zinc es un mineral esencial para nuestro organismo. Entre otras cosas, refuerza la respuesta inmunológica del organismo, es fundamental para la formación de los huesos y aumenta la absorción de la vitamina A. Alimentos que contienen zinc son: la carne, el pescado, el hígado, el pollo, los huevos, las sardinas, los cereales integrales, la levadura de cerveza, las legumbres, las setas, etc.

Comentarios
cecilia morales (no registrado)
cecilia morales (no registrado)
muy bueno .
gracias , espero más comunicación , para compartir.

villavicencio
Eos
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La Vitamina C es esencial para  el cuerpo humano, ya que nos aporta beneficios varios, entre ellos:

-      sus propiedades antioxidantes, que favorecen la eliminación de los radicales libres. Eso ayuda a evitar las enfermedades degenerativas (arteriosclerosis, Alzheimer, cataratas, glaucoma…).

-      previene el riesgo de enfermedades vasculares y ayuda a combatir enfermedades de la piel como la psoriasis, así como también acelera la cicatrización de heridas.

-      reduce los síntomas provocados por reacciones alérgicas, el asma y la sinusitis, ya que la vitamina C es una de las vitaminas que intervienen en el funcionamiento del sistema inmunológico.

-      tiene propiedades laxantes, evitando el estreñimiento.

-      facilita la absorción de otras vitaminas y minerales presentes en los alimentos.

La vitamina C no previene la aparición de enfermedades como la gripe o los resfriados, pero ayuda a aliviar los síntomas y reducir su duración. Sin embargo, si falta, su déficit puede empeorar los síntomas.

La carencia de Vitamina C produce cansancio, irritabilidad y dolores en las articulaciones, así como puede favorecer la aparición de hematomas y dificultar la cicatrización de heridas.  Esta deficiencia puede deberse a un aporte menor de Vitamina C en la dieta, a una mala absorción por el cuerpo o a un incremento de su eliminación en el organismo.

Una carencia prolongada produce hemorragias en las encías (gingivitis) y dolor articular, aunque no suele darse el caso en la actualidad, ya que las necesidades diarias de la vitamina se cubren con un mínimo de vegetales crudos.

La Vitamina C se encuentra casi exclusivamente en frutas y verduras. Los pimientos son unos de los principales alimentos ricos en esta vitamina. También son muy ricos los cítricos (naranjas, limones, etc.), el plátano, la manzana, el melón, la sandía, la piña, la pera, la papaya, la fresa, la frambuesa, la grosella, el arándano, la mora, la uva, el higo, el kiwi, el mango, el caqui, la granada, la guayaba, el coco y el aguacate, así como la coliflor, las coles de Bruselas, las espinacas y el tomate entre otras.

Hay situaciones en que puede resultar útil un suplemento de vitamina C en la dieta, como es el caso de jóvenes que no consuman el aporte necesario diario de verdura y fruta. También es necesario suplementar en el caso de embarazo, lactancia, toma de anticonceptivos y en situaciones de estrés. Es conveniente también un suplemento en el caso de personas fumadoras (la vitamina se destruye con el tabaco) o alcohólicas.

Con la ingestión natural de la vitamina C en frutas y verduras resulta imposible llegar a la intoxicación, ya que el cuerpo absorbe la cantidad que necesita y se deshace del resto. Pero si se ingiere un suplemento, hay que recordar que un exceso es perjudicial, ya que puede producir alteraciones gastrointestinales, dolores de cabeza, diarreas, problemas para conciliar el sueño o piedras en el riñón.

Eos
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El té es la segunda bebida, después del agua, más consumida en el mundo. Una de las diversas variedades que existen es el té verde - muy apreciado en culturas asiáticas - al que le atribuyen propiedades estimulantes y sanadoras. De hecho, estas culturas orientales tienen menos incidencia de colesterol y sobrepeso que las occidentales, lo cual parece confirmar esta idea.

Parece que el té verde - a diferencia del té negro, más consumido tradicionalmente en occidente - no pierde parte de su poder antioxidante al prepararlo para su consumo. Además, contiene otros compuestos que incrementan ese poder antioxidante (que combate los radicales libres de nuestro organismo, en parte responsables del envejecimiento y enfermedades diversas). Y no contiene calorías.

Entre las propiedades del té verde se señalan las siguientes:

- antioxidantes, ayuda a frenar el envejecimiento y algunas enfermedades degenerativas, actúa contra el colesterol, reduce el riesgo de ataque al corazón y elimina las toxinas.

- anti cancerígenas, contrarrestando la aparición y desarrollo de diferentes tipos de cáncer, como el de piel.

- estimulantes del sistema nervioso, de la memoria y de la capacidad cognoscitiva.

- diuréticas, para las personas que retienen líquidos, al mismo tiempo que  ayuda a quemar calorías.

- astringentes, para cortar diarreas.

- broncodilatadoras, para contrarrestar el asma y las alergias.

- antibióticas, frente a algunas bacterias y virus.

Aunque tiene un menor contenido en cafeína que el té negro, también contiene cafeína, por lo que no es indicado para niños ya que la cafeína puede provocar insomnio y nerviosismo.

Es preferible usar el té verde en hojas, mejor que el que viene envasado en bolsas para consumo inmediato.