Lo que se conoce como dieta mediterránea es una entidad un tanto difusa, entre otras cosas porque ningún país de la zona mediterránea la ha seguido en su totalidad. Digamos entonces que lo que se conoce como dieta mediterránea es un compendio de diferentes usos y costumbres gastronómicas tomadas aquí y allá por toda la cuenca mediterránea.
¿Qué caracteriza a la dieta mediterránea? Además de en un estilo de vida activo, con actividad física, la dieta mediterránea podríamos decir que tradicionalmente se ha fundamentado en el pan, el aceite, y el vino.
Pero esas no son sus únicas características. La dieta mediterránea es una alimentación en la que no abundan las proteínas de origen animal. Las carnes y pescados son un complemento de la dieta, no una parte esencial de la misma. Y dentro del grupo de las carnes, la carne roja se consume en menor cuantía que las aves, por ejemplo.
De igual modo podemos concluir que las grasas empleadas en la preparación de platos predominantemente son de origen vegetal, por ejemplo aceite de oliva.
La parte del león de la dieta mediterránea, es decir, el grueso de la alimentación se basa en el consumo de productos frescos y de origen vegetal: frutas, hortalizas, legumbres, y verduras. Es una alimentación con un elevado aporte de fibra por lo que favorece el tránsito intestinal.
El consumo de pan en la comida es habitual, así como una moderada cantidad de vino.
Además de los elementos empleados, la cocina mediterránea destaca también por la sencillez de sus platos, sin complicadas elaboraciones.