La odisea de mi vida


Bitácora de un desgraciao

Artículo de la web La odisea de mi vida, creado el: 6/4/2009 10:17:11 AM

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En un pais católico como es España, el hecho de no hacer la comunión era casi un pecado capital. Pero eso no me supuso un problema. Lo que realmente me dolió es no recibir esos magníficos regalos que mis compañeros de clase me refregaban al día siguiente de haber hecho ese rimbombante acto católico.

Pero bueno, yo ya era un cabroncete de pequeño, y aunque no me gustaba nada eso de no recibir regalos, tampoco estaba dispuesto a: atender después de las horas lectivas a unos cursillos que se impartían en la iglesia, ni a vestirme como un marinero de agua dulce mientras posaba rezando a un cristo en el que no creía. Si es que siempre he sido un tipo con principios. Bueno, pues esas dos contrapartidas las utilizaba como arma arrojadiza a mis compañeros, mirándolos por encima del hombro, con desprecio, finalizando mi sermón con un 'y además, yo no creo en Dios, porque deja que se mueran de hambre los negros del Africa'. A esa edad todavía me refería a las personas de color como negros, con el tiempo y las series Made in USA ya se que en verdad se les llama afroamericanos.

Por cierto, una de las buenas consecuencias de no haber hecho la primera comunión (¿hay una segunda?) es la de que en casa de mis padres no hay colgada encima del sofá una foto de Miguelito mirando hacia la esquina superior derecha del marco, con las manos juntitas, y el traje de marinerito todo maqueado. Cosa que no pueden decir la mayoría de mis compañeros.

Si alguna vez tengo un hijo, no le haré hacer la comunión, de hecho ni siquiera lo pienso bautizar. Cuanto tenga 18 años que haga lo que quiera, pero que sea él quien lo decida.

Por miguel desgraciao el [04/06/2009 10:17]
Publicado en : La tierna infancia
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