Si es que la pereza es una cosa "mu" mala.
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Vaya, hacía tiempo que no escribía en este blog. Ya sabía yo que pasaría. Quizá haya sido porque no tenía nada que contar, o tal vez haya sido porque no he querido contarlo. Me haré el interesante, va.
El caso es que por primera vez en semanas he recordado que me había creado un blog. ¿Qué me lo ha recordado? Pues una más que ruidosa conversación en el pasillo de la oficina. Sorprendente, ¿no?
Y es que la visión de dos mujeres comentando a voces las virtudes de uno de los cuadros de arte post-moderno que hay colgados en el pasillo mientras sostenían un par de rollos de papel higiénico en la mano me ha resultado de lo más evocadora.
Será resultado de esa mente perversa y sucia que Dios o el Diablo me han dado, pero es que el motivo principal de la pintura venía a ser más o menos un manchurrón ocre de forma indefinida. Si, lo se, el artista estaba tratando de transmitir un pensamiento elevado pero al cuadro únicamente llegó ese manchurrón ocre. Y claro, dos mujeres rollo en mano delante del manchurrón… No he podido evitar preguntar: “¿no os ha dado tiempo a llegar al baño?”.
Menos mal que no trabajan conmigo.
Sutiles diferencias entre lo justo y lo correcto.
Resulta que un día dos amigos se encuentran por casualidad a la puerta de un hotel de la ciudad. La situación no pasaría de anecdótica si no fuera por el hecho de que cada uno iba acompañado por la esposa del otro.
Ante el insospechado intercambio de parejas y tras un incómodo silencio, uno de los amigos afirma tras un carraspeo:
-“Creo que lo más correcto sería que cada uno de nosotros se fuera con su mujer a casa y olvidáramos todo este asunto”.
A lo que su amigo contesta arqueando una ceja:
-“Puede que eso fuera lo correcto pero ni mucho menos sería lo justo puesto que tú estás saliendo del hotel y yo iba a entrar en él.”
La moraleja del asunto es que tanto en la vida como en los chistes, lo que es justo no siempre es correcto. En este caso yo me inclinaría por la justicia, ¿vosotros no?