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Arboles Autóctonos

Conocerlos mejor

Por: bonsaicantabria | Publicado: 02/05/2009 14:51 | | #Cont:1
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El Tejo

(Taxus baccata) ,Tejo negro, Teju.

Familia: taxácea

Genero:Taxus

Su nombre procede, según unas fuentes del griego taxis, hilera, en referencia a sus hojas y la tendencia del follaje a situarse simétricamente y, según otras fuentes, derivaría de toxikos veneno, en referencia a su toxicidad. También puede proceder de toxon, el nombre griego del arco que fue una de las principales aplicaciones que se dio a esta madera durante la antigüedad y hasta la edad media.

Baccata proviene del latín bacca, baya.

Su origen, características y distribución.

El tejo es un árbol de mediana estatura, que no suele sobrepasar los 10 m aunque puede llegar a alcanzar los 14 o incluso 20 m.

Estos árboles forman un grupo dentro de las coníferas mucho más primitivo que los que portan piñas o conos. Pertenece a una antigua familia de árboles, la taxácea que está integrada por sólo seis géneros, repartidos casi todos por las zonas templadas del hemisferio sur. Existen especies fósiles del triásico, hace 245 millones de años. El género Taxus aparece en el jurásico, hace 200 millones de años. En otras épocas debió ser muy abundante y por eso aún encontramos numerosas reliquias dispersas. Nos podemos encontrar tejos negros desde el norte de África, por toda Europa, hasta Asia occidental y Rusia. Actualmente se halla en vías de extinción, acelerada por el hombre.

No es fácil encontrar bosques en los que predomine esta especie porque ha sido un árbol muy talado debido a la alta calidad de su madera y porque su crecimiento es muy lento. El tejo es especie protegida. La tala o desenraizamiento requiere autorización administrativa. Crece sobre suelos variados aunque tiene cierta preferencia por los calizos. Prefiere las zonas umbrías, frescas y húmedas. Es frecuente en barrancos, laderas y peñascos, en general desde 500 m a 1.800 m. En Marruecos, sin embargo, sobrepasa los 2.000 m. Puede encontrarse de forma aislada junto a gran diversidad de árboles: robles, encinas, abetos, hayas, pinos, etc.

Es Importante no olvidar que se trata de una planta muy tóxica , ya que contiene un alcaloide , la taxina, que sólo falta en la envoltura carnosa de la semilla; permitiendo así la dispersión de las semillas por las aves.

La pulpa de esta fruta es la única parte no venenosa del tejo, pero no así su semilla, que junto con el follaje, resulta muy venenoso tanto para el hombre como para muchos animales, aunque los conejos y los ciervos se comen las hojas sin que les produzca daño alguno. La toxina es muy venenosa para los equinos, en cambio los rumiantes, si comen su follaje en gran cantidad pueden habituarse.

Los arilos (nombre de la parte carnosa del fruto), casi inocuos, contienen efedrina y se les atribuyen propiedades narcóticas. Las intoxicaciones, normalmente se producen al mordisquear hojas o ramillas.

En Cantabria, como en el resto de la Cornisa Cantábrica, encontramos numerosos ejemplares aislados. En las zonas de montaña podemos encontrar pequeños bosquetes mezclados con otras especies.

Descripción:

Es un árbol más bien pequeño pues raramente sobrepasa los 15 metros. Pero puede alcanzar un gran perímetro. En Escocia el tejo de Fortingall sobrepasa los 15 metros de diámetro y es, posiblemente, el árbol más viejo de Europa con más de 2.000 años. En Inglaterra hay muchos tejos de grandes dimensiones. El de Stoke Gabriel en Devon, con un diámetro de sólo 1,65 m, añadió 1,60 cm a su diámetro en veintitrés años, por lo que se le puede suponer una edad de alrededor de mil años. En Wiltshire, existe uno de 3,04 m de diámetro, continúa dando retoños y no se puede considerarse que haya crecido de forma perceptible en lo que va de siglo. Aunque el crecimiento es lento, los tejos de valle se desarrollan con más rapidez que los de montaña. Por término medio aumentan su perímetro unos 2,5 centímetros al año durante el primer siglo de vida, después el crecimiento se ralentiza engrosando 2,5 centímetros cada 5, 10 o 15 años.

La corteza del tejo es al principio rojiza, parecida a la del cerezo. Después se transforma en blanco-rosada, con anchas bandas horizontales grises. Con la edad se transforma en blanca con manchas romboidales negras, grietas oscuras y arrugas en la base.

La copa del tejo es densa, ramificando desde poca altura. Las ramas son numerosas, largas y flexibles, extendidas o colgantes, las ramas inferiores son casi horizontales, las superiores sin embargo tienden a ser más verticales. La forma es cónica siempre que se trate de un solo tronco pero es muy frecuente que el tronco sea múltiple.

Las hojas perennes se insertan helicoidalmente, en 2 hileras Pueden ser agudas o mucronadas en el ápice, verde intenso por el haz y algo más pálidas por el envés incluso glaucas. Cada hoja tiene una vida media de unos ocho años.

Tienen una longitud que oscila entre 1,5 y 3,5 centímetros, con una anchura de 2 o 3 milímetros. Crecen en primavera. Las yemas son de tamaño pequeño verdes y ovaladas. Es un árbol dioico, con ejemplares masculinos y ejemplares femeninos.

La floración se produce simultáneamente con la aparición de las hojas, entre finales de marzo y de mayo. Los frutos son aquenios con dos alas laterales de color pardo amparados por una escama lateral trilobada. Los pies femeninos fructifican cada año si no están muy alejados de pies masculinos los frutos maduran a finales de verano o en otoño.

Cada fruto de apariencia de baya está formado por una única semilla, de 6-7 mm., rodeada por un disco acrescente, el arilo, primero verde y luego rojo escarlata, carnoso suculento, con un jugo mucilaginoso, azucarado. La semilla y el arilo forman el fruto.

El árbol y Cantabria.

En España podemos encontrar tejos en casi todas las cordilleras. Se emplea mucho como planta ornamental porque es fácilmente recortable.

Es un árbol que crece y se desarrolla en Cantabria de una manera espontánea por toda ella, encuentra aquí un hábitat propicio, sobre todo en terrenos calizos, siempre que sean umbrosos y frescos, preferentemente en las laderas sombrías, barrancos y hondonadas de las montañas, expuestas al norte, procurando evitar el estar a pleno sol. Aunque su distribución se ha visto mermada por el aprovechamiento de su valiosa madera.

Algunos de los individuos más viejos que conservamos superan el milenio. El tejo es la especie más emblemática y simbólica de las presentes en Cantabria. Árbol sagrado de los cántabros, venerado por ellos en la antigüedad, formaba parte de algunos de sus rituales. Su frecuente presencia en cementerios e iglesias ha permitido perpetuar ese halo de misterio y sacralidad que envuelve todo lo relacionado con esta especie. Antiguamente era habitual encontrarlo en las plazas de algunos pueblos para presidir el concejo abierto, algo también aplicable ala encina y el roble.

Los antiguos cántabros, así como otros pueblos guerreros, utiIizaban las semillas como veneno para suicidarse cuando se encontraban acorralados por el enemigo o presos.

Dice Estrabón que los Cántabros siempre llevaban consigo veneno de tejo, para cumplir la promesa de acompañarle a la muerte, en caso necesario.

Quizá todas estas razones expliquen la abundancia de topónimos relacionados con el tejo en esta región y lo relativamente numeroso que es este árbol. Tejos singulares catalogados por la Dirección General de Montes están: en el palacio de Villatorre, en Santa Isabel de Quijas; en Lebeña, Castro Cillorigo; el tejo de Periedo, Cabezón de la Sal; en Los Corrales de Buelna, Puente Viesgo, Las Rozas de Valdearroyo; en la finca El Pedrosa en Marina de Cudeyo , en la Concha de Villaescusa; Campoo de Suso, Guriezo, Villacarriedo, Hermandad de Campoo de Suso o Ruiloba.

Desde el tejo de la Iglesia de lebeña en liébana parte una excursión que nos lleva a la braña de los Tejos, donde Se pueden observar un grupo importante de tejos en los riscos calizos de la zona.

Los usos

Su madera ha sido apreciada desde muy antiguo por ser tenaz, resistente y flexible, especialmente para la fabricación de arcos. El artefacto de madera más antiguo conocido es una lanza de tejo del Paleolítico.

Posee un gran contraste de color entre la albura, que es de color marfil, y el duramen que recién cortado tiene una gama de colores entre naranjas y rojos. Con el tiempo al contacto con el aire el duramen va perdiendo estos tonos y adquiriendo un color pardo rojizo. la veta bien marcada da a esta madera una belleza especial, el grano le confiere una textura fina y uniforme.

Aunque se le clasifica como conífera y le correspondería el carácter de árbol de madera blanda, en realidad, ésta es dura en extremo y posee una gran duración frente a las inclemencias. Algunos sarcófagos de faraones egipcios son de madera de tejo.

El tejo común (Taxus baccata) es prácticamente inmortal. Puede decirse que así como los mitos y leyendas exageran, por ejemplo, la edad de los robles, normalmente se subestima la de los tejos.

Posiblemente el uso más conocido de la madera del tejo sea la construcción de arcos, especialmente del gran arco inglés de la Edad Media. A partir de los arcos encontrados se han hecho fieles reproducciones que atestiguan la efectividad de los arcos de tejo. En competiciones celebradas en Inglaterra, han conseguido lanzar una flecha a más de 304 metros. Cuenta la leyenda que el arco de Robin Hood era de este material.

Hubo un tiempo, en que los bosques de tejos tenían una enorme Importancia estratégica.

Tener muchos tejos, significaba que el suministro de armas en tiempos de guerra estaba garantizado

Es también la madera tradicional para los elementos curvados de las sillas Windsor. Se corta para la obtención de chapas para revestimientos y las piezas de dimensiones reducidas son torneadas para formar elementos ornamentales y también para piezas de artesanía.

Su dureza es comparable a la del boj, esto unido a su resistencia al frotamiento, hace que en el pasado fuese muy utilizada para los ejes de los carros .

El tejo árbol medicinal:

De la misma forma que el tejo podía matar, también se conocían sus virtudes curativas hace milenios. El emperador Claudio publicó un edicto en el que señalaba al tejo como el mejor antídoto contra las picaduras de ofidios. Sin embargo, la utilidad medicinal del tejo, con el tiempo quedó en desuso. Hasta que en 1971 un instituto americano descubrió en la corteza del tejo del Pacífico (Taxus brevifolia), el taxol, una sustancia que hoy en día es uno de los más potentes anticancerígenos. Sin embargo, para tratar a una sola persona se necesitan talar dos o tres tejos del Pacífico adultos. Por esta razón, los bosques de taxus brevifolia fueron esquilmados. Afortunadamente, los científicos sintetizaron la sustancia en laboratorio. También se ha descubierto en el tejo común una sustancia parecida al taxol, y para obtenerla, no es preciso talar el árbol, pues se encuentra en las hojas y se pueden utilizar las ramas de las podas.

Artículo de: Asociacion Bonsai Cantabria